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“Danza alrededor del becerro de oro”

Obra de Emil Nolde realizada en 1910

En esta época de fiestas quiero invitarlos a conocer o a reconocer la obra de Emil Nolde. Este artista alemán nació en 1867 y vivió su adultez en medio de las guerras europeas. Su arte fue calificado como “arte degenerado” por los nazis, por lo que su obra fue censurada y retirada de los museos y colecciones públicas. Emil Nolde tiene varias obras dedicadas al tema de la fiesta, sobre todo la expresada por los cuerpos a través del baile. Es de este modo que quiero acercarme al tema de la fiesta, a través de su manifestación en el cuerpo. La pintura al óleo “Danza alrededor del becerro de oro” realizada en 1910, muestra varias figuras semidesnudas sumidas en una danza frenética, las caras borrosas llevan nuestra atención a los cuerpos, brazos y piernas que se mueven con gran libertad y energía en medio de un entorno que, aunque borroso nos da la idea de una multitud festiva que observa y participa.

Nolde pertenece al llamado movimiento artístico expresionista, que buscaba mediante la fuerza del color y la pincelada expresar los sentimientos y emociones humanas sin preocuparse tanto ni del tema ni de la precisión del dibujo. Este movimiento pretendía ser un lenguaje de lo psicológico que impactara al espectador sensorialmente principalmente a través del color. Por ello, en “Danza alrededor del becerro”, sus personajes pintados de brillantes amarillos y cabelleras naranjas son siluetas de color más que cuerpos perfectamente dibujados. Si nos fijamos con detalle, vemos que podemos seguir con la mirada la pincelada que las ha pintado como si fuera una sola para cada uno de los bailarines. Esta manera de pintar las siluetas con un solo trazo agresivo, insistente y ondulante nos da una sensación de borrosidad y de movimiento, como cuando hacemos una fotografía de una fiesta y los bailarines nos salen movidos y difuminados.

La historia del becerro de oro, es parte del relato bíblico del Antiguo Testamento, Éxodo, 32. Es el relato del pueblo de Israel que impaciente durante la espera de Moisés que estaba en el desierto, piden a Aarón que realice una figura para poder adorarla como un dios. Para ello funden joyas y realizan un becerro -un toro joven- de oro. Al llegar Moisés del desierto se enfurece con el pueblo inmerso en una fiesta desenfrenada de adoración a la figura y por ello la destruye poniéndoselas en el agua para que la bebieran. Este episodio bíblico es interpretado como un acto de paganismo y como enseñanza de que sólo hay un dios único. Numerosos artistas han pintado esta escena bíblica, donde el pueblo celebra y baila ante la figura del becerro. Quizás Nolde quiso pintar este conocido relato religioso como forma de darle un nuevo sentido centrado más que en relato religioso en la propia danza como máxima expresión de devoción, entrega y pasión.

El movimiento de los cuerpos, como modo de comunicación principal de la fiesta, está relacionado con la afirmación de la existencia. Las fiestas no tienen nada de superfluo, es la manera en que cortamos con lo cotidiano y nos abrimos a lo extraordinario, liberamos las energías retenidas, compartimos, nos consumimos y nos derrochamos en energía, baile, intercambio con los demás con quienes convivimos a diario y a quienes normalmente no hacemos ningún caso. En la fiesta, dice Júlia Torres, “el dispendio gratuito nos humaniza, nos recuerda que no somos máquinas. En el (mal) gasto gratuito de energía nos encontramos vivos, expresando una fuerza estrictamente humana”. La fiesta es la celebración del presente, es entrar en conciencia del propio cuerpo, los placeres de los excesos y con ello las bondades de la vida. Por ello la fiesta siempre ha formado parte de los rituales y celebraciones, incluso de los más tristes como los rituales funerarios. Aunque esta relación del ritual con la fiesta se ha ido desdibujando, la importancia de la fiesta permanece como constructor de relaciones humanas, de sentido y de lugar. Felices fiestas!

Pamela Martínez Rod

Es artista, madre, Diseñadora Gráfica por la Universidad Católica de Valparaíso, Doctora en bellas artes por la UnivERSIDAD DE BARCELONA.

Huella Hídrica

“NO PRETENDAMOS QUE LAS COSAS CAMBIEN SI SEGUIMOS HACIENDO LO MISMO” Albert Einstein.

Todos podemos coincidir en una cosa, nuestro mundo está pasando por una crisis medio ambiental, podemos discutir largamente si esta es culpa nuestra o no, podemos buscar culpables en otros lados o podemos decir que esto no es responsabilidad nuestra, pero una cosa es cierta, no nos podemos quedar indiferentes, desde que abrimos los ojos cada mañana comenzamos a tomar decisiones que afectan nuestro entorno y la forma como nos relacionamos con nuestro medio ambiente.

El agua es vital para nuestra existencia, es nuestro principal combustible y debemos cuidarlo, mantenerlo limpio, y distribuirlo equitativamente, pero lamentablemente como todo bien preciado muchas veces pasa a manos privadas que solo busca usufructuar de este. Hacia fines del siglo pasado se generalizó, con nuestra condescendencia, un modelo de desarrollo que buscaba en forma desmedida el consumo sin medir las consecuencias, olvidándonos que la población del planeta crece día a día, la globalización nos conectó a todos, pero al parecer, solo para comerciar y llenar nuestros hogares con una gran variedad de artilugios que buscaban y prometían hacer nuestras vidas más felices, el costo no nos interesaba ya que el crecimiento individual se tomaba la agenda. No importa cuál sea tu actividad, tu profesión, sexo o condición social y económica, conoce la huella del agua que tú y tu familia consumen en tu hogar y busca como disminuirla o usarla con mayor eficiencia. Además de ahorrar recursos económicos ayudarás a disminuir la presión en la demanda y garantizar el acceso de este recurso para el futuro.

El mensaje que enviarás a las futuras generaciones será muy potente y multiplicador

TU HUELLA DE AGUA: Conoce cuánta agua consumes y cuánto te cuesta, monto de la cuenta/mt3 consumidos (1mt3 = 1000litros) el valor final del litro de agua te podrá parecer insignificante, ya que este solo corresponde al costo que significa ponerlo a tu disposición en la llave, y no al frágil esfuerzo que a la naturaleza le conlleva disponerlo para ti. SIGUE ESTOS SIMPLES CONSEJOS Y VERAS LOS CAMBIOS 1.-Instala dispositivos aireadores a la salida de las llaves para reducir el caudal de agua que sale (50% de disminución en el consumo) 2.-Instala rociadores modernos en la ducha que incorporan reductores internos (60% de disminución en el consumo) 3.-Prefiere Lavadoras de Ropa de carga frontal, utiliza la mitad del agua por carga que una Lavadora de carga vertical (50% de disminución en el consumo) 4.-Instala en tu casa un Lavavajillas para el lavado de losa y cubiertos, actualmente no es un lujo y puede disminuir hasta en un 80% el consumo de agua. 5.-Si tienes jardín, automatiza su riego, reduciendo el caudal y programando la hora de riego, se evitan pérdidas por consumo y evaporación. 6.-Para viviendas alejadas de la ciudad, estudia incorporar como Inodoro un Sistema Sanitario Solar Seco, ya que estos no requieren agua para el arrastre de los desechos. Estudia e implementa estos cambios y verás el efecto positivo que genera en la economía de tu hogar y “viraliza” tus resultados, la tecnología está disponible, la decisión está en tus manos.

Luis Seguel Ramírez

Licenciado en Diseño Diseñador Industrial UV. Experto en energías renovables y tecnologías apropiadas en Agua y Energía.

Un vaso de Agua

…NO PODEMOS HABLAR DE AGUA SIN HABERLA BEBIDO…

Cuando me invitaron a escribir este artículo, cuyo tema central es el AGUA, creí conveniente contextualizar el fenómeno desde la escala de intervención de los oficios, y por ende desde la escala de visión de estos. Probablemente todas las escalas de intervención son transversalizadas por el hecho que el agua está directamente asociada a la vida (“el vital elemento”), esto desde una mirada antropocéntrica. Es este antropocentrismo el que nos permitirá definir la medida, que en el caso del diseño industrial es con la medida del cuerpo. Ahora bien, cuando nos referimos a la medida del cuerpo, no es simplemente la dimensión antropométrica (dimensiones humanas), sino también la medida de movimiento del cuerpo (dinámicas posturales), además de considerar también los factores socioculturales que son determinantes en el ajuste de estas medidas.

Podríamos denominar este fenómeno como la “relación dimensional del Acto”. Es entonces en este punto en donde podemos acotar la medida o escala del fenómeno AGUA, acotarla e insertarla en esta relación dimensional. Para ello debemos entonces situar o relacionar el agua al mundo OBJETUAL. Probablemente fueron los objetos los primeros elementos asociados al control del agua, siendo la instancia primera lo vinculado al acto de beber (manos, hojas, cuencos de madera, piedras), para con posterioridad dar paso a nuevos afanes como el contener, almacenar, transportar, purificar y el dosificar. Pero es en el primero de estos afanes (“el beber”) y por ende fundacional en el que quisiera detenerme, pues siento que se vincula de forma transversal con la relación dimensional planteada anteriormente.

EL VASO DE AGUA es probablemente el objeto más significativo y trascendental en esta relación. Es el objeto que nos lleva a ese momento primero e inaugural que es el “beber agua”. Si entendemos el fenómeno vaso como una abstracción formal y dimensional de LA MANO, entenderemos entonces a la mano como el primer GESTO, el que se convierte en una suerte de cuenco que contiene y almacena una cantidad de agua que se relaciona dimensionalmente con el volumen del sorbo. Es allí donde probablemente se establece la primera relación dimensional, aquella dada entre el tamaño-forma del cuenco-mano y el tamaño-forma y movimientos (apertura, protrusión, retrusión) de la mandíbula, labios y dentadura.

Es el vaso el que en definitiva surge de la necesidad de volver más eficaz la tarea de beber agua y por ende, a través del tiempo se cobra a sí mismo una serie de factores relevantes los cuales pasaremos a definir. Podemos señalar 3 factores determinantes en la fenomenología del vaso. Ellos son su morfología, su dimensión y materialidad. MORFOLOGÍA La morfología está determinada por factores anatómicos de la mano (diámetro de agarre) y la boca (diámetro de apertura). Con posterioridad aspectos de almacenaje (apilabilidad) determinan la forma de cono truncado que hoy por hoy es el más utilizado. Como lo mencionamos anteriormente, la forma está determinada por la relación de formas (anatomía) de la mano y la boca. DIMENSIÓN En este Ítem podemos referirnos a los diámetros de apertura y de base, largo y volumen (cm3).

Todas estas dimensiones son determinadas no solo por la dimensión de agarre de la mano o las de apertura labial, sino que también con los ángulos articulares y dinámicas posturales de la muñeca, codo-antebrazo, hombro y cervical. Todo esto mientras se desarrolla la acción de beber, considerando también aspectos fisiológicos.

MATERIALIDAD La materia es un factor asociado esencialmente a lo organoléptico, es decir, a los sentidos y percepción a través de estos. De la Visión: De ahí que cuando hablamos de vaso de agua, probablemente lo asociamos al vidrio como material, y más que al vidrio a la propiedad de transparencia de este (ver lo prístino, ver la pureza). Del Gusto: Con seguridad existen otros materiales que poseen la propiedad de transparencia, (acrílico, policarbonato) pero la diferencia tiene que ver con el SABOR (degustar la pureza) y como los materiales le aportan o no este factor al agua. Casos relevantes son los metales (acero, bronce, plata, etc.) y las maderas (nogal, olivo, ciprés, etc.) que en algunos casos es un valor agregado y en otros, pasa a ser un factor indeseable, especialmente con algunos polímeros.

Del Tacto: Aquí de alguna manera podemos hablar de cómo el agua se proyecta a través del material, especialmente cuando hablamos de temperatura. Fenómenos como la transmisión, la absorción, y disipación serán determinantes a la hora de definir la materialidad. El vidrio es un buen transmisor de la temperatura, no así la madera.

Del Olfato: Oler el agua, y descifrar su esencia necesita de un ambiente neutro, por ende, de un material que sea inodoro como el vidrio. Del Sonido: En el caso del vaso, la materialidad de este determinara la sonoridad del agua, esto en conjunto con la forma y el tamaño. En el caso del vidrio podemos distinguir con claridad cuán lleno está un vaso de agua, no así con otros materiales como la madera y el metal, los cuales son menos perceptibles. “En Fin, no podemos hablar de agua sin haberla bebido”

Iván Jeldes Yañez

Diseñador Industrial. PUCV. Ergónomo UPCatalunya.

Drenaje Urbano: El talón de Aquiles de la ciudad chilena

La actual planificación urbana de nuestro país nos sitúa sin lugar a dudas entre los países latinoamericanos que más cambios ha enfrentado. Nuestra geografía se ha visto modificada para dar paso a la construcción de ciudades modernas, verticales y creadas para la nueva población, esa que vive rápido y que no necesita grandes espacios.

Nuestra capacidad de carga (población versus equipamiento) ha sufrido alteraciones que sobrepasan los límites geográficos de la ciudad de hace 20 o 30 años. Hoy en día por ejemplo, muchos de nosotros que contamos con más de 30 años, recordamos los meses de invierno con lluvias desde el mes de abril y hasta casi agosto como una imagen normal y casi habitual de nuestra niñez y adolescencia. Quizás muchos de nosotros nos preguntamos: ¿por qué nuestra ciudad no resultaba con niveles de inundación urbana como vemos hoy en día por las noticias? Valparaíso y Viña del Mar; por ejemplo, cada vez que se presentan precipitaciones por dos o tres días resultan inundados en sus principales arterias, la urbe nueva se sumerge.

La última precipitación que afectó Valparaíso y Viña del Mar el mes de junio pasado, provoco varios efectos en la infraestructura de ambas ciudades. En Viña del Mar el borde costero a partir de la Avda Perú quedó completamente destruido con olas que llegaron a los seis metros, el mar removió rocas y su infraestructura costera paseo costero, restaurantes costeros, barreras de rocas, edificios residenciales entre otras resultó destruida, el mar recupera el borde costero. Las aguas lluvias, en tanto, inundaron parte de Avda. Libertad con 14 Norte.

En Valparaíso, hubo deslizamientos de tierra prácticamente en toda la parte alta de la ciudad. En el Cerro Placeres una vivienda se derrumbó. Además, se registraron inundaciones en las principales arterias de la ciudad como Avda. Errazuriz y Avda Argentina.

Estos antecedentes dejados por las últimas precipitaciones ponen en evidencia dos fenómenos, uno natural, provocado por la eventual recuperación del borde costero de los espacios que le pertenecían o geografía de la memoria y otro provocado por las inundaciones en áreas urbanas que ven sobrepasado su límite de capacidad de carga, producto de la incipiente construcción de nuevos edificios, centros comerciales y otros cuyos drenajes de aguas desembocan a  los sistemas de drenaje de la ciudad antes de la construcción de dicha infraestructura.

La planificación urbana permite ordenar el territorio para asegurar la correcta integración de las infraestructuras en los sistemas urbanos. Mezcla la geografía, la sociología, la demografía y la economía para generar una ciudad inteligente y que cree espacios y no los cierre. El fenómeno natural de las precipitaciones y los fenómenos asociados a ella dejan en evidencia nuestro sistema de ciudad. La brecha que existe entre la cantidad de construcciones y la población que habita el territorio. La capacidad del territorio para soportar a dicha población y el comportamiento de este frente a un fenómeno tan normal como el agua. Las inundaciones causadas por el mal drenaje de las aguas lluvias, socavones, pérdida aparente del borde costero entre otros, que no estamos planificando bien nuestras ciudades. Nuestras ciudades crecen y se hacen modernas, pero no se regula el suelo urbano para proteger la población y equilibrar de esta forma la ciudad. Comunidad y autoridades deben asociarse para definir un modelo de desarrollo urbano en función de la geografía donde se emplaza la ciudad. Esto es lo que hace una ciudad moderna y lo que finalmente eliminará el talón de Aquiles de ciudad chilena.

Griselda del C. Ahumada Villarroel

Geógrafo PUCV Licenciado en geografía Especialista en sistemas de información geográfica (SIG)

Escuela de Circo Los Placeres

La Escuela de Circo Los Placeres es una organización sin fines de lucro que nace el año 2011, proyecto que es reflejo de la visión y convicción social de la dirigente social María V. Rodríguez y la gestora cultural Claudia Villegas. Ambas con una perspectiva innovadora que da forma a un proyecto que destaca por su metodología de formación, enfoque social y línea creativa.

Esta institución trabaja la disciplina de Circo Contemporáneo como un método de formación personal, artístico y deportivo, teniendo como prioridad aportar en la integridad del ser humano sin importar su situación económica, origen o historia familiar, sino más bien fortalecer las potencialidades físicas y habilidades blandas. La forma de trabajo se realiza a partir de un equipo con tareas claras y definidas por área donde cada una es parte fundamental de la institución; salud, artística, social, entre otras. Cada uno de los integrantes tiene responsabilidades que contribuyen a la autosustentabilidad y proyección.

La edad de ingreso es de 9 años y más, considerando que la actividad física constante puede transformar la corporalidad de cualquier persona fomentando la calidad de vida y mejorando su habilidad acrobática. Esta institución desde sus inicios ha sido parte fundamental de la vida de cada uno de sus integrantes construyendo a diario más que un equipo una familia, donde los valores humanos son transversales en cada área, cada gestión, cada ejecución. Nos hemos ganado el reconocimiento y cariño de la comunidad regional a partir de un trabajo serio, estructurado y sobre todo disciplinado, el cual se basa en la convicción de que no existen sueños sino realidades construidas con esfuerzo y constancia. Parte de este trabajo ha sido la realización de presentaciones, talleres, charlas etc. relacionadas con la disciplina de circo contemporáneo en sus diversas técnicas; mastro chino, tela, lira, arnés, etc. Así como de la forma de intervención a través de Circo Social.

Con el correr de los años hemos ido transformando la organización en una instancia formativa capaz de sostener una metodología horizontal donde niños, jóvenes y adultos interactúan de manera igualitaria en un mismo espacio e instancia, creando obras de circo, teatro, danza y música con una línea creativa basada en el rescate histórico e identitario de nuestro país, recogiendo así la esencia del aprendizaje a través de lo visual, de la vivencia y el disfrute. Es parte vital el poder enseñar de manera entretenida, de modo que el público se sienta inmerso en parte de nuestro patrimonio. A la fecha hemos creado y puesto en escena 5 obras: La laguna del Inca, Francis Drake y el desembarco pirata en Valparaíso, Pedro de Mar y Sueños, La Ñusta Huillac La tirana del Tamarugal y EnCanto, Un viaje por la música chilena, cada una de ellas con un sello personal e innovador, en donde diferentes disciplinas se conjugan.

Por otra parte uno de nuestros proyectos inmediatos es la obtención de recursos económicos para la construcción de un espacio propio de entrenamiento, el cual no solo beneficiaría a la institución sino a toda la comunidad cercana al recinto. El año 2016 Bienes Nacionales región de Valparaíso, otorga una sucesión de uso gratuito por 5 años, previa entrega de una propuesta no solo arquitectónica sino también social con la comunidad y el beneficio de generar un espacio de actividad deportiva, artística y social.

Es importante mencionar la valiosa colaboración de amigos, socios, patrocinadores y entidades gubernamentales y privadas que en estos seis años han apoyado este proyecto que valora al ser humano como ente de habilidades que solo necesita un espacio donde potenciarlas y un buen equipo que acompañe.

 

Claudia
Villegas Velásquez

Diseñadora Gráfica,
Licenciada en Diseño, PUCV
Diplomado en Gestión Cultural,
U. de Chile, CNCA y OEI.
Gestión, Ejecución y Evaluación
Proyectos artísticos culturales y
sociales.

INFRAESTRUCTURA EDUCACIONAL como espacio de memoria e identidad en Valparaíso.

Las experiencias más significativas de nuestras vidas pueden ocurrir en un solo lugar por muchos años sin darnos cuenta mientras van sucediendo, sin embargo una vez que nos alejamos de ese espacio para convivir con otros mundos más diversos, comenzamos a experimentar recuerdos y nostalgia de esos momentos vividos en el pasado. Pueden ser pocos y en otros casos, muchos años de convivencia en un mismo establecimiento escolar, nos puede acoger durante la infancia o en la adolescencia, pero el recuerdo surge de igual forma con intensidad. Las actividades en estos espacios construidos sumado a la dimensión temporal va configurando y acumulando memoria, una memoria colectiva formada a partir de múltiples generaciones de escolares que es ampliada a toda una comunidad. Luego, las relaciones con ellos permanecen de forma esporádicas, como locales de votación, refugios en situaciones de emergencias, centros de reuniones para juntas de vecinos, entre otros, pero de igual forma definen un escenario vital de realización de la población, a la vez que se reconocen como atributo, la adaptabilidad que tienen estos edificios como centros sociales, por su diseño y calidad constructiva.

A partir de la creación de la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales (1) en 1937, en nuestro país se da inicio a una política de estado cuya labor perduró por alrededor de 50 años. Se dio forma a un modelo arquitectónico de educación pública que buscó dar respuesta a las necesidades del plan educativo de la época. Esta modelación se llevó a cabo mediante el diseño de obras tipológicas de diversos formatos que van desde pequeñas escuelas rurales, a grandes conjuntos urbanos, todas acordes a su contexto. Todas ellas responden a criterios de habitabilidad, higienismo y racionalidad constructiva, propios de los postulados modernos de la sociedad industrial. Lo interesante y relevante en este análisis es que muchas de estas escuelas han mantenido su uso escolar y calidad constructiva pese al tiempo que ha transcurrido, y a las sucesivas reformas educacionales que ha experimentado nuestro país, incluso frente a las condiciones altamente sísmicas, que desde su creación hasta ahora han resistido al menos tres devastadores terremotos, esto es un valor significativo que ha permitido la conservación de este patrimonio moderno.

Mediante la producción arquitectónica de la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales, se logró abarcar parcialmente la oferta escolar a lo largo del país en diferentes niveles académicos, distinguiéndose diversas tipologías de establecimientos escolares, entre escuelas Elementales, Superiores y Vocacionales, teniendo como principales actores a los arquitectos Gustavo Monckeberg (1884-1944) y José Aracena (1890-1971). La región de Valparaíso no estuvo ausente en esta gran tarea y en la comuna porteña existen destacados ejemplos de aquello. Desde el inicio de este plan educacional la dotación de infraestructura estuvo concentrada en las urbes con población con déficit escolar, sin embargo la ubicación de los establecimientos obedecía a diversos factores en juego como son la disponibilidad de terrenos, accesibilidad de la población infantil, disponibilidad de recursos, y en algunos casos de gestiones políticas locales. Los resultados obtenidos son una serie de establecimientos repartidos en el sector urbano del plan y otros tantos en las áreas barriales de los cerros, constituyendo una red educacional que permanece hasta el día de hoy, y que se complementa con dotación nueva que es administrada en su mayoría por la Corporación Municipal de Valparaíso. Realizando una selección de la primera fase productiva de la SCEE, podemos destacar cuatro establecimientos escolares de mayor significancia arquitectónica dentro del territorio de la ciudad y que se han convertido en verdaderos hitos urbanos y testimonios del espíritu del programa estatal que las concibió, pero sin duda alguna, son más bien representantes de un cumulo de experiencias sociales que identifican a un número importante de habitantes de la comunidad porteña.

Una de las primeras escuelas edificadas por la SCEE en Valparaíso fue la Escuela Superior Republica del Salvador D-309 (fig.1) emplazada en el cerro Cordillera en el año 1938, constituye una de las primeras edificadas por la sociedad a nivel nacional. Su emplazamiento responde a un área de importante desarrollo poblacional, de acuerdo al desarrollo urbano y comercial de principios del S.XX. Estas Escuelas Superiores en un inicio se diseñaron para albergar estudiantes de manera separada por sexo ya sea en “Escuela Superior de Hombres” o “Escuela Superior de Niñas”, y luego como “Escuelas Mixtas Superiores”. Usualmente se diseñaban considerando la educación primaria de 6 años de enseñanza (niños de 7 a 12 años mínimo). Al emplazarse en zonas urbanas su propuesta arquitectónica responde a las condiciones específicas del terreno y su contexto, por lo tanto cada obra es singular en su resolución volumétrica y formal. En general se ubican en zonas de fácil acceso, emplazándose en esquinas de manzanas y presentan como característica común, volúmenes imponentes de dos o más niveles, jerarquizando la zona de acceso en uno de los costados. Normalmente se diseñaron con pabellones distribuidos en “L” o “U”, contando con mayor número de aulas que las Escuelas Elementales. (TORRES, C. 2015)

Los establecimientos creados como conjuntos escolares, para albergar en un mismo sitio a los estudiantes separados por sexo fueron los llamados Grupos Escolares. En este caso, destaca la Escuela Juan de Saavedra (1941) (fig.2) del cerro Barón y la Escuela Alemania (1944) (fig.3) ubicada en la Av. Argentina. Normalmente en ellas se impartían niveles de educación que consideraba la enseñanza primaria hasta 6 años de enseñanza. Los Grupos Escolares fueron proyectados para estar ubicados en las principales ciudades de cada provincia, siendo edificaciones de gran tamaño que se emplazan en manzanas completas, cuya característica principal es que tienen dependencias de hombres y dependencias de mujeres en un mismo terreno pero separados, y que en algunos casos comparten un pabellón central -en el cual se ubica el salón de actos o gimnasio- que divide el espacio central en dos patios, y que es de uso común. En general presentan características similares a las mencionadas anteriormente para las Escuelas Superiores, presentando accesos diferenciados. (TORRES, C. 2015)

Los Liceos Técnicos fueron recintos educacionales de tercer grado, cuyo nivel de educación es equivalente a la actual enseñanza media, pero enfocados en la educación técnica especializada. Según la Ley N° 3.654 de 1920, en estos establecimientos escolares, con grados vocacionales “se podrá enseñar agricultura, minería, industrias manuales, comercio u otros ramos prácticos, de acuerdo con la región o establecimientos que funcionen en la misma”. En este caso destacamos la Escuela Industrial de Valparaíso (2) (1956) (fig.4) ubicada en la Av. España, de fuerte estética racionalista. Se emplaza entre cerro y avenida, construido en dos cuerpos longitudinales separados por una calle, presenta una geometría curva que dialoga en armonía con la dinámica y velocidad de su contexto. En general estos establecimientos poseen locales industriales con estructuras de hormigón armado y elementos metálicos, los cuales les permiten cubrir y salvar grandes luces, necesarias en espacios con maquinarias de gran formato y a su vez permitir la construcción de varias plantas. (TORRES, C. 2015)

El conjunto de establecimientos diseñados por la SCEE en su primera fase, entre los años 1937 y 1960, conforma una producción arquitectónica que tanto en cantidad como calidad se puede catalogar como parte del patrimonio moderno del país. En principio, por ser obras que intentan dar cobertura a una política de masificación de la educación, construyéndose escuelas y liceos a lo largo de todo el país, tanto en zonas urbanas como rurales, con espacios diseñados especialmente para el desarrollo de tales actividades bajo principios modernistas y con una estética racionalista. Luego, por ser los primeros intentos de exploración hacia una arquitectura moderna, en la cual se busca tomar distancia del legado republicano de las Bellas Artes. Al revisar estos cuatro casos seleccionados en la comuna de Valparaíso, se aprecia que en ellas aún se conservan condiciones de una arquitectura tradicional, esto es, la imagen de obras monumentales de gran peso, en algunos casos incluso se incorporan a los proyectos elementos formales (como arcos o tímpanos con columnas) de una arquitectura clásica. Esto asociado a una tecnología constructiva tradicional, dado que muchos de estos edificios, no importando su envergadura, son construidos con muros de albañilería de ladrillos, envigados de entrepiso y techumbre de madera incorporándose aleatoriamente en algunos, losas de hormigón armado.

Estas escuelas insertas en nuestra ciudad son parte del patrimonio del siglo XX y la mayoría pasan inadvertidas por muchos, e incluso por las instituciones que son las llamadas a proteger y conservar nuestro patrimonio cultural. Pero existe, dada la relevancia del uso y además de la conformación espacial de estas edificaciones, una significancia dada por sus habitantes y el entorno inmediato, que introduce una forma de arraigo y de apropiación del bien en su vida cotidiana, desarrollando una valorización a lo largo del tiempo que a veces traspasa generaciones, inclusive una memoria colectiva donde la comunidad respeta estos edificios como si fueran únicos referentes cívicos. Sin embargo, esta fuerte relación en el tiempo entre espacio escolar y usuario no es suficiente para relevar a la categoría mencionada el inmueble en su singularidad, salvo ejemplos excepcionales (sólo seis de ellas a nivel nacional están protegidas por ley, como Monumentos Nacionales). La mayoría
de los casos, necesita un análisis de contexto histórico para insertarlos en la línea de tiempo, desgreñar los atributos estéticos y arquitectónicos que posee, ponerlas en valor, y así resignificar su valor individual y de conjunto.

En definitiva, lo que hace más valorable a estos lugares, es la continuidad y permanencia de su uso original para el que fue concebido y planificado, la Educación Pública. Este factor tan primordial, ha permitido construir una relación única entre el habitante y su territorio a través de este cuerpo edificatorio, más allá de las condiciones en que se encuentre, el vínculo entre objeto y sujeto provoca una historia, una memoria y por ende una herencia.

 

(1) La Ley Nº 5.989 de 1937 crea la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales como el organismo técnico, autónomo y responsable de dotar al país de establecimientos escolares y solucionar el déficit existente en la época. La sociedad se crea bajo un modelo mixto, con capitales públicos y privados, con el objeto de “construir y transformar propiedades destinadas a establecimientos educacionales en terrenos y edificaciones de propiedad fiscal o particular”. (Ley N° 7.869 de 1944)

(2) La Escuela Industrial Superior Valparaíso, es administrada a través de una Corporación sin fines de lucro desde 1992 denominada Corporación Educacional Instituto del Mar, quienes hasta el día de hoy mantiene vigente un Convenio de Administración con el Ministerio de Educación.

(*) (Nota: Las ilustraciones de la página inicial son extraídas del documento: “50 años de labor 1937-1987. Santiago de Chile: SCEE, 1987”)

 

REFERENCIAS

SCEE. (1946). Realizaciones escolares. La Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales. Revista Arquitectura y Construcción, 5, 40-43.

SCEE. (1970). Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales S.A. Revista Auca, 19, 55-63.

SCEE. (1987). 50 años de labor 1937-1987. Santiago de Chile: SCEE. Chile, Decreto Ley Nº 5989. (1937). Sobre la fundación de la sociedad anónima denominada “sociedad constructora de establecimientos educacionales”. Santiago.

ELIASH, H y MORENO, M. (1989). Arquitectura y modernidad en chile 1925-1965, una realidad múltiple. Santiago: Universidad Católica de Chile.

JUNEMANN, A. (1999). Arquitectura del inicio del modernismo: Oficina de Gustavo Mönckeberg y José Aracena, Arquitectos: la arquitectura educacional en chile 1920-1950. (Manuscrito no publicado). Proyecto de investigación DIPUC N° 99/09c. Pontificia Universidad Católica de Chile.

TORRES, C y VALDIVIA, S. (2014) Arquitectura Escolar como Patrimonio Moderno. Ponencia presentada en XII Congreso CICOP. La dimensión cotidiana del patrimonio y sus desafíos para su preservación, octubre de 2014 Bauru (SP), Brasil.

TORRES, C.; VALDIVIA, S.; ATRIA, M. (2015). Arquitectura escolar pública como patrimonio moderno en Chile. Registro y análisis de las obras construidas Por la “Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales” en la zona Centro del país.1937-1960. Valparaíso: Torres, Maino, Catalán. http://www.docomomo.cl/wp-content/uploads/2011/08/Arquitectura-Escolar-Pública_Libro.pdf

TORRES, C y VALDIVIA, S. (2016). “Infraestructura Escolar Pública. Historia, Patrimonio y Deuda”. Revista digital del Colegio de Arquitectos de Chile. http://revistaca.cl/wp-content/uploads/2016/08/153_A7_SValdivia.pdf

 

Soledad
Valdivia Ávila

D.E.A. Programa Doctorado en Patrimonio Arquitectónico
U.P.M. 2017

Diplomada en Restauración Patrimonial
Instituto Ítalo Latino Americano – DUOC
UC 2006

Especializacion en Conservación y Restauración Arquitectónica
U. Chile 2008

Arquitecta
Universidad de Valparaíso

Jefa Unidad de Proyectos
Dirección Regional de Arquitectura
Ministerio de Obras Públicas

Emplazamiento del Colegio… Una cumbre_una alameda

Era un día claro sin nubes. Salía desde la casona de Atkinson, luego de haber dado una charla de arquitectura acerca de mis estudios de maestría que puede realizar en la escuela de Frank Lloyd Wright, Taliesin.

Al llegar a la esquina de Atkinson, puede vislumbrar el brillo del mar plateado que iluminaba el borde costero desde Ventana hasta los cerros de Miraflores de Viña del Mar, mientras las voces de la gente sentada en la terraza del Brighton se mezclaban con el sonido de la plaza Anibal Pinto. La extensión del territorio del gran Valparaíso, se media con esa pequeña terraza del Brighton. Aprovechamos el día y nos tomamos un café.

Al terminar seguimos caminado por Atkinson para bajar por calle Beethoven. Dos alturas se contraponen y marcan el caminar. La calle que baja y la rampa de la iglesia Luterana, donde el campanario pasa a ser la arista vertical del lugar que mide el cielo del barrio. Me acordé enseguida de la casa del Dr. Curutchet obra del arquitecto Le Corbusier, la cual construye un salón-paseo en relación a una salida y una entrada, entre dos volúmenes. El caminar es medido por esas dos volúmenes interiores de Valparaíso, el campanario de la iglesia Luterana y el vislumbrar el emplazamiento del Colegio Alemán.

Al empezar a bajar por Beethoven por gravedad cambia la postura del cuerpo. El cuerpo se inclina contra la pendiente de la calle y se eleva la mirada y la vista mide la altura del lugar. Aparece la monumentalidad del emplazamiento del Colegio Alemán. Un volumen-galería encumbrado, desde el cual se elonga una estructura fina y elegante de diagonales arriostradas, que tocan el zócalo elevado del lugar. Esta composición de ligereza y robustez construyen una ingravidez en el emplazamiento de esta obra, una manera de estar suspendido en el vacío urbano de Valparaíso.

Cruzamos para poder almorzar en el restaurant Fauna y desde el pasaje Dimalow, se acentúa su ingravidez y la obra se convierte ahora en una cornisa de luz, la cual se mide con el recorrido por el cual bajamos desde la terraza de Atkinson. Todo este paseo pasa a ser una alameda, la cual mide el territorio del gran Valparaíso, y a la vez remata en esta cumbre ingrávida, que es el emplazamiento del Colegio Alemán.

Su emplazamiento no es en sí mismo, si no que es un trama compleja espacial propia de Valparaíso. Esta alameda con su secuencia espacial; la terraza de Atkinson, la rampa de la iglesia Luterana con su campanario, la pendiente de la calle Beethoven y la estructura ligera de la obra en relación a su zócalo elevado macizo, hacen que su emplazamiento pase a ser único, original como ruina que siempre ha estado ahí, que a pesar de su monumentalidad, se vuelve una cumbre ingrávida que sujeta en sus hombros el cielo interior de Valparaíso.

Valparaíso debería seguir estos principios arquitectónicos que son inherentes a su condición de puerto. Como arquitectos deberíamos poder reinterpretar estos principios arquitectónicos, pensando y proyectando desde esa complejidad territorial, hilvanándola con el vacío barrial de Valparaíso. Una cumbre_una alameda podría ser una certeza de cómo intervenir los espacios públicos de Valparaíso en relación a un emplazamiento, manteniendo así un carácter una identidad territorial de este borde costero.

 

Jaime “NANI”
Inostroza Campos

Arquitecto
Universidad de Valparaíso, Chile

M.Arch Taliesin Frank Lloyd Wright
School of Architecture.

Docente Arquitectura
Universidad Mayor de Temuco

Relaciones posturales y dimensionales en la educación

Para establecer puntos relacionales específicos que permitan situar al proceso proyectual del diseño como un factor determinante en lo educacional, es necesario poder detenernos en dos elementos o factores específicos.

El primero tiene que ver con las “dinámicas posturales” asociadas a los ACTOS manifiestos en el aula, y el segundo punto tiene que ver con las “relaciones dimensionales” que han de existir entre el usuario y los objetos asociados a los actos señalados anteriormente. (Interfaz usuario-mueble).

DINÁMICAS POSTURALES
En Chile los niños de enseñanza básica y enseñanza media permanecen en aula entre 20 y 25 horas semanales, es decir 800 a 1000 horas por año, dato que no deja de ser importante a la hora de pensar en cómo deben ser los objetos mobiliarios que darán cabida a los actos que se susciten dentro del aula.

Un principio elemental del diseño de muebles posturalmente determinantes subyace en la siguiente frase: “La mejor postura es la siguiente postura”. Esta frase dice relación a lo Cinestésico del aparato locomotor. De allí que en este primer punto nos centraremos en las “Dinámicas posturales”, las que dicen de la relación armoniosa entre las articulaciones del sistema músculo-esquelético, producidas en la interface usuario-objeto o usuario-mobiliario, en razón de una tarea específica. Un ejemplo seria dinámica postural asociada al sentarse en una silla de aula”.

Si bien podríamos hacer análisis profundos en cuanto al cómo funciona biomecánicamente el aparato locomotor, la idea es simplemente caer en cuenta en cómo poder resolver problemáticas de diseño desde la dimensión postural.

Un principio inherente a la Ergonomía tiene que ver en cómo el individuo (usuario) desempeña de mejor manera una tarea específica con el menor gasto energético, minimizando los factores de riesgo y en estado de confort.

De lo anterior es que surge el concepto de “confort postural”, lo que está relacionado directamente con otro concepto llamado “ángulos de confort”, vinculados directamente con las articulaciones, y con especial énfasis con la columna vertebral (Columna Cervical, Torácica y Lumbar).

El ángulo de confort tiene que ver con los ángulos articulares generados por un movimiento articular (ej., abducción de hombro, flexión de codos) y que debiesen estar muy cerca de la neutralidad articular, lo que nos permitirá no generar sobreesfuerzos posturales. Esto quiere decir que la concepción proyectual de un objeto de diseño debiese considerar el evitar cualquier sobresfuerzo articular mantenido, permitiendo la movilidad y la posibilidad de modificarla según sea la necesidad de la estructura postural.

En el caso de una silla concebida para una aula en la educación tradicional deberemos centrarnos en el despliegue postural del usuario según sea la tarea y los tiempos de permanencia en cada una de las fases posturales, de modo de poder determinar cuáles son en una primera instancia los ángulos que debiesen tener tanto el respaldo como el asiento de la silla, además si es necesario el definir si han de existir elementos anexos como un apoya brazos o un apoya pies.

Es aquí en donde se define el como la silla da cabida a las posturas asociadas a los actos propios del aula, y de como la silla condiciona un sentarse que permita la vinculación con los requerimientos del aula (ej. frontalizar la mirada y la atención corporal hacia la pizarra o zonas de relatoría), sin perder de vista la posibilidad imperiosa del movimiento y cambio de posturas.

RELACIONES DIMENSIONALES
El segundo punto a abordar está estrechamente ligado al punto anterior.

No podemos proyectar un objeto o un mueble solamente definiendo cuales son los ángulos posturales asociados a la tarea. Es absolutamente determinante el poder definir las dimensiones del objeto, de modo que estas resuenen en las dimensiones del real universo de usuarios. A este fenómeno le llamamos “Relación dimensional”, que no es más que la relación entre las medidas antropométricas del universo de usuarios y las medidas métricas del objeto mobiliario a utilizar en una determinada tarea.

Generalmente se escucha afirmar que las dimensiones o medidas de un objeto debiesen ser sacadas de la dimensión promedio de los usuarios; lo que es una completa falacia. Existen tablas Antropométricas las que recogen datos originados en un levantamiento antropométrico realizado a usuarios objetivos. Estos datos nos permiten poder establecer con mayor precisión cuales serán las dimensiones o medidas del objeto mobiliario en cuestión. Ahora bien, como se señalo anteriormente que el proyectar para el promedio es una suerte de falacia, debemos entonces establecer cuáles son los datos que nos permitirán proyectar dimensionalmente de buena forma.

En Ergonomía hablamos de una suerte de usuario ficticio y multidimensional llamado “Maxi-mini”. Este usuario responde a las mínimas y máximas medidas arrojadas por una tabla antropométrica, las que según sea el caso (máximo o mínimo) nos permitirán dar satisfacción a la mayoría de los usuarios. No me imagino proyectando una puerta usando como referencia las medidas promedio. En ese caso utilizaría la máxima estatura y el máximo ancho de cuerpo.

Para ser más específicos cabe señalar que las tablas antropométricas actuales están construidas en base a muestras más representativas que aquellas primeras tablas construidas por y para las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Dado a esa representatividad es que los datos son muy heterogéneos por tanto existen algunas medidas que pueden desestabilizar el sistema (Ej. usuario extremadamente pequeño o extremadamente alto). Para evitar esa desestabilización es que se ha optado por utilizar el percentil P5% como medida mínima y el percentil P95% como medida máxima.

En el caso de la Silla debemos considera las siguientes dimensiones y consideraciones:

Altura de asiento
Altura Poplítea (P5%)

Ancho de asiento
Anchura de Caderas (P95%)

Profundidad de asiento
Distancia Sacro/Poplítea (P5%)

Altura Superior respaldo
Altura Subescapular (P5%)

Altura Inferior respaldo
Altura Iliocrestal (P95%)

En Chile no existen Tablas Antropométricas oficiales, si existiendo esfuerzos de particulares que cuentan con algunos datos antropométricos en grupos muy específicos de usuarios. De allí que nos encontremos con muchos casos en donde la dimensión de los objetos no respondan a nuestra realidad dimensional, dado que son medidas que responden a otras realidades antropométricas.

Las tablas antropométricas Mexicanas son lo más próximo a nuestra realidad dimensional, por lo tanto recomendables de utilizar.

 

Iván
Jeldes Yañez

Master en ergonomía UPCatalunya.
Diseñador Industrial. PUCV.
Docente UDD

Educación ciudadana: Educarse y ser parte de la ciudad

Hace 10 años atrás se cerraron las puertas de mi colegio. La generación del año 2007 fue la última que tuvo la oportunidad de desarrollar toda su educación básica y media en el edificio de los Sagrados Corazones de Valparaíso, hermosa e imponente edificación con más de 100 años de existencia que ahora se cae a pedazos, abandonada en el corazón del Almendral.

Pasé toda mi infancia y adolescencia en este edificio, en el que se educó prácticamente toda mi familia cercana y donde construí profundas amistades. Lo recuerdo como un espacio simultáneamente amplio y laberíntico, con un amplio patio donde cada fin de año calzaba con justa medida la asamblea completa de la comunidad escolar, y que a la vez tenía escaleras oscuras y pasillos que terminaban en rincones olvidados o en puertas que no se abrían hace años. Un edificio antiguo, sin las infraestructuras que actualmente tienen los colegios. Un espacio de otra época, de cielos altos y ventanas de madera.

Pero la institución que dio uso a este edificio no ha desaparecido, simplemente se cambió de domicilio a Viña del Mar, subiendo desde Sausalito hacia Miraflores Alto. Se construyó en ese lugar un edificio contemporáneo de vidrio y hormigón, acorde a las necesidades de los colegios modernos. Los Sagrados Corazones ahora pueden competir en infraestructura con otros colegios de la provincia. Al igual que otras tantas instituciones, la íntegra oferta educacional que proponen se ha adecuado a los currículos educacionales de sus pares.

Los colegios, alguna vez pieza fundamental del corazón urbano de Valparaíso, han seguido a los cementerios y a las cárceles hacia la periferia de la ciudad. Los antiguos edificios ya no dan cabida a las necesidades educacionales actuales, que requieren de salas de cine, canchas de deportes especializadas o estacionamientos. Cada metro cuadrado cuenta, y los patios con condición de ágora, las aulas de doble altura y los extensos pasillos sin destino deben quedar fuera de la ecuación.

Pero en esta operación de modernización era inevitable que algo se perdiera: el vínculo que existía entre la comunidad escolar y el barrio donde esta se emplazaba. Me resulta difícil imaginar que algún estudiante del colegio actual pueda tener una experiencia urbana similar a la que tuve yo con mis compañeros, en un edificio rodeado de bosques y quebradas deshabitadas al que no se puede llegar a pie. Después del horario de clases, mis compañeros y yo siempre tuvimos la posibilidad de recorrer libremente el plan de la ciudad, explorando la multitud de peculiaridades que se pueden encontrar en cada cuadra. Solo por ubicarse en el centro de la ciudad, el colegio nos enseñaba a ser ciudadanos, testigos y actores tanto de las bellezas como de las miserias de la vida cotidiana.

Fue gracias a esta cercanía que pude comprar mis primeros discos en galerías espejadas, descubrir cines ocultos y tiendas de antigüedades, y probablemente este sea el origen de mi interés por la ciudad como una materia de estudio. Quizás el añoso edificio donde estudié no tenía cancha de rugby o talleres de fotografía, pero tenía el valor de situarse en una comunidad compleja y diversa.

Durante todos los recreos, el patio del colegio era inundado por el olor a café tostado que producía la fábrica Tres Montes, ubicada a algunas cuadras. Hasta el día de hoy, cada vez que paso por el Almendral y me encuentro con este olor logro recordar con facilidad el patio donde tanto tiempo pasé conversando, riendo, haciendo nada. Quizás los colegios de la periferia también tengan olores que generan la nostalgia, pero algo me dice que encontrar esos olores en la ciudad debe ser difícil.

 

Fernando
Silva López

Arquitecto UV. 2013
Quiero mi barrio Cerro Merced
SERVIU Reconstrucción
GERÓPOLIS UV

Desafíos para la escuela del siglo XXI

Cada época trae consigo sus desafíos. Hasta hace veinte años atrás el acceso a la información y al conocimiento era uno de ellos. ¿Qué son los sulfitos? ¿Quién es el presidente de Surinam? ¿Cómo hacer una fórmula en una planilla Excel? Eran preguntas que podían tenernos días ocupados intentando obtener la respuesta. Y dado el valor que tenía entonces ese tipo de conocimiento, la escuela se obsesionó justamente con transmitir información bajo la forma de fechas, definiciones, fórmulas y conceptos. Como consecuencia de esto, se terminó celebrando y considerando inteligente a quien fuera capaz de almacenar la mayor cantidad de información en su cerebro y la repitiera ante el estímulo de la pregunta del profesor o quien fuera.

Si esto es lo que ocurría hasta hace veinte años atrás, vale la pena preguntarse entonces ¿cuál es el desafío de este tiempo para la escuela? Y lo cierto es que la respuesta no es tan simple, pero al menos creo que coincidimos en que las tres preguntas planteadas en el párrafo anterior no lo son: hoy día cualquier niño de seis o siete años que tenga a su disposición un celular o un computador con conexión a internet podrá responderlas en no más de treinta segundos. Entonces, si el conocimiento y la información no es, ¿qué es?

Como dije la respuesta no es simple, porque no me cabe duda que la velocidad en los avances en la ciencia y la tecnología harán cambiar, en pocos años, gran parte de lo que hemos estudiado religiosamente hasta el momento: probablemente en el año 2030 habrá nuevas leyes en física, química, matemática, o hallazgos en neurociencias que invalidarán gran parte de lo que hemos aprendido. Pero ante este panorama que se plantea lleno de incertidumbres respecto a qué enseñar, hay cosas que permanecerán invariables y que la escuela se ha visto obligada a explorar. Estas son una serie de habilidades que la bibliografía se ha atrevido a denominar como habilidades del siglo XXI y que, si lo pensamos bien, no tienen que ver con lo que sabemos sino con qué hacemos con eso que sabemos, y que se relacionan directamente con el mundo laboral que les tocará vivir a las nuevas generaciones. Y pues bien, ¿cuáles son estas habilidades? Varían de autor en autor, pero suelen coincidir invariablemente en estas tres: Pensamiento Crítico, Pensamiento Creativo y Colaboración.

En sencillo, se entiende como pensamiento crítico la capacidad para realizar juicios y tomar decisiones luego del análisis de distintas perspectivas de un mismo fenómeno. Por otra parte, pensamiento creativo, de manera simple, se puede definir como la capacidad para poner en relación ideas que antes no estaban conectadas. Por último, se entiende por colaboración la capacidad para trabajar coordinada y coherentemente en grupos heterogéneos intentando resolver problemas que de manera individual sería imposible hacerlo.

Saber esto ayuda, porque nos da un poco de certeza ante un futuro lleno de incertidumbres en términos de qué será necesario saber. Pero a la vez, es una invitación a pensar hasta qué punto nuestras escuelas y sistema en general se encuentran preparados para estos nuevos desafíos.

En este sentido, una primera pregunta que vale la pena hacerse es ¿Existe conciencia de la necesidad del paso de un enfoque centrado en el conocimiento a uno basado en el desarrollo de estas nuevas habilidades? Son muchos los profesores y apoderados que se ponen nerviosos cuando no ven los cuadernos de sus estudiantes o hijos rebosantes de materia, pues pareciera ser que en muchos sectores una educación de calidad es sinónimo de acumulación de información. Y eso no es así.

Una segunda pregunta puede ser ¿Cómo debería ser el profesor que lidere estos cambios dentro de la sala de clases? Hay cosas que son claras: si la meta de la escuela no es la acumulación de información, es evidente que el que liderará esas salas no debe ser formado bajo ese enfoque. Esta idea del profesor enciclopedia debe quedar atrás.

Y una última pregunta sería ¿Cómo deberían ser las salas de clases que cobijen a estos nuevos estudiantes y sus necesidades? Salas de clases frontales, con estructuras de filas y centradas en el profesor no promueven el diálogo entre estudiantes, ni las interacciones necesarias para el desarrollo del pensamiento crítico y el trabajo colaborativo. Para esto es necesario que los estudiantes se miren y conversen, y eso hoy día no está pasando en la gran mayoría de nuestras aulas.

En resumen, la inercia no nos conducirá hacia esa escuela que el Chile del siglo XXI requiere. Es necesario que cada uno desde su lugar– académicos, profesores, apoderados y estudiantes – impulse desde su trinchera estos cambios. Espero que esta simple reflexión los empuje a generar los cambios que sus salas de clases y las de sus hijos necesitan.

 

Pablo Alonso
Salinas Olivares

Profesor de Castellano y Comunicación
Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica.

Diplomado en Educación Media en Contextos Vulnerables (PUC)

Diplomado en Liderazgo Educacional (PUC)

Magister en Liderazgo y Gestión de Organizaciones Escolares (PUCV)
Magister (c) Dirección Pública (PUCV)

Jefe de UTP Colegio San Andrés
Director Ejecutivo EDElab
Consejero Regional Fundación Enseña Chile